AnŠlisis del suelo.

El análisis de suelo es el primer paso en lograr un manejo sustentable, responsable y ético del principal recurso con el que cuenta el productor: el suelo. Es una herramienta fundamental que nos permite conocer las propiedades físico-químicas y estructurales del mismo. Estas propiedades están directamente relacionadas con el potencial productivo de cada cultivo, independientemente de sus características genotípicas y fenotípicas. Esta información es de gran valor como apoyo para la toma de decisiones educadas que permitan mejorar la rentabilidad del quehacer agropecuario.

En base a los cánones de investigación que marcan la pauta para el potencial agronómico de los cultivos, los principales aspectos a considerar son: estructura, textura, pH, C.E. (conductividad eléctrica), C.I.C. (capacidad de intercambio catiónico), porcentaje de saturación de bases, relación de absorción de sodio (RAS), entre otros. Estos aspectos se resumen en tres grandes rubros que son: fertilidad, salinidad y micronutrientes; conocerlos nos permite decidir si establecer o no un cultivo con sensibilidad a alguno de los factores ya mencionados.

 

Fig. A: Triángulo de las texturas

 

“Tome en cuenta que los requerimientos de inversión en la fertilización y coadyuvantes del suelo, ameritan que su decisión esté apoyada en un punto de partida confiable: un análisis de suelo reciente”.

Frecuencia de Muestreo

Es común fiarse de que un análisis de suelo nos puede servir aun y cuando haya pasado un tiempo de haberlo realizado; lo recomendable es que sea lo más reciente posible para que se pueda realizar un diagnóstico confiable y efectivo con su técnico de confianza. Tome en cuenta que los requerimientos de inversión en la fertilización y coadyuvantes del suelo, ameritan que su decisión esté apoyada en un punto de partida confiable: un análisis de suelo reciente.

 

Método de Muestreo

El método de muestreo es muy importante para arrojar información confiable y evitar con ello errores técnicos que pudieran afectar el desempeño de los fertilizantes y del propio cultivo. Se recomienda tomar una muestra representativa tanto por características topográficas: plan, loma, orillas de río, zonas pedregosas, etc. como por perfil de suelo. Si lo hace por medio de la toma tipo bayoneta o berbiquí (figura b) o tipo rebanada de pastel (figura c), deberá asegurarse de que la muestra sea representativa del perfil de suelo desde la superficie hasta la profundidad de la toma. A mayor número de muestras, mayor representatividad, de donde se obtendrá una muestra compuesta que representará a toda el área muestreada.

 

 

Profundidad de la Muestra

La profundidad de la muestra dependerá del cultivo a establecer pero usualmente se establece de 20 a 30 cm para hortalizas, especies forrajeras, granos, oleaginosas y solanáceas, y de 70 cm a 1 m para frutales en producción.

Fuente: El Surco